Psicópatas del amor

Psicópatas del amor: exigís cariño cuando no sabéis darlo. Queréis acabar con la rutina, o no estableceros en ella, porque le tenéis pánico, porque creéis que lo mata todo, pero no sois conscientes de que a veces es necesaria para mantener las cosas a flote: si no seguís la rutina de beber agua, de alimentaros, ¿acaso sobrevivís? Ni de coña. No sabéis que el amor ha de ser rutinario también, necesita crecer, hay que atiborrarlo para que no se quede tísico y desnutrido.

El amor es así: duro, trabajoso y difícil de mantener, y sabéis que en este mundo nadie regala nada, y el que da sin recibir, se cansa, y el que regala sin ser regalado, se resiente, y el que mantiene cuando él mismo está en el aire, acaba por flaquear y dejar caer todo lo que se sostiene sobre él. Lo sabéis.

Tal vez por ello haya tanta gente que jamás consigue mantener el amor, un amor que pierde a pesar de haberlo tenido entre los dedos, bien apretado. ¿Cómo es posible que teniéndolo tan sujeto, tan firmemente pegado a sí, ese amor se haya evaporado como si nunca hubiese existido? Pues porque no se puede dejar al amor a su aire ni que se cuide solo; el amor es un niño, un “algo” dependiente que requiere de cuidados ajenos para mantenerse. Si no estáis pendientes, si esperáis a que florezca por sí solo, lo matáis, os lo cargáis, lo reventáis y adiós: otro amor que se va.

Y vosotros, psicópatas del amor, también os escudáis en un pasado para justificar vuestro crimen. Un trauma, un mal trago, y ya os creéis en el derecho de reclamar lo que consideráis vuestro porque os lo han quitado. Como el asesino en serie al que los abusos de su madre extirparon la inocencia y la infancia y lo llevaron a violar y matar a decenas de mujeres; no hay excusa; está en la genética y no hay traumas que valgan. Yo tengo plagas traumáticas, joder, cientos de ellas, y jamás mato amores gratuitamente. Uno no mata aquello que desea y en lo que cree.

Nacéis así, exigiendo atenciones, reclamando el cariño que requerís para seguir vivos, demasiado pendientes de vosotros mismos, egoístas, egocéntricos y malcriados. Os confundís. Pensáis que necesitáis amor personal, íntimo, cuando en realidad sólo queréis que os necesiten, que os ayuden y apoyen en vuestro propósito de seguir aniquilando buenos y puros sentimientos, como asesinos voraces de nuevo; os deshacéis de placer por que aquellos a los que raptáis y tenéis encerrados en vuestras cavernas engañosas supliquen por el amor que sois incapaces de dar, porque, simplemente, no habéis nacido para ello.

No sé cómo ayudaros, psicópatas del amor. No creo que pueda. Aunque yo sí sé mantenerlo y hacerlo cada vez más grande y fuerte, me veo incapaz de mostraros cómo hacerlo. Estáis incapacitados emocionalmente, y no creo que eso tenga mucho remedio.

Os recomiendo un apartheid; sois una verdadera plaga para la humanidad. No es cuestión de aniquilaros, tampoco es eso, pero cuanto menos os crucéis en nuestras vidas y en las de los que amamos, mejor; evitaréis sentiros incómodos y nosotros sufriremos infinitamente menos. Desapareced y comeos entre vosotros, por favor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s